Proceso fotográfico en Loma de Corredor
- paentroespacioco
- 24 sept 2025
- 7 min de lectura
Lo que nunca será escrito: Laboratorio fotográfico con niños, niñas, jóvenes y adolescentes en Loma de Corredor, Colombia.
La “inteligencia artificial” se presenta como un gran triunfo, o por lo menos, uno de los cúlmenes de la pretensión humana por captar la realidad. Esta pretensión es hoy posible porque en algún momento pasado la humanidad logró consolidar registros perdurables de su paso por el mundo, huellas capaces de contenerse externamente a sus creadores durante un tiempo relevante o por lo menos, adecuado para su momento, estos son los inicios de la escritura. Escribir, en una acepción amplia, manifiesta la capacidad e interés de los individuos por rallar, delinear, garabatear, pulir y tallar superficies. La habilidad de la escritura, posibilita y permite concretar lo que se define y asume como historia. Es así que consideramos a Heródoto el padre de la historia occidental, dado su interés por describir y razonar sobre su mundo y los acontecimientos que le rodeaban, logrando registrar por medio de la escritura lo que contemplaba o le era informado en sus viajes.

El descubrimiento de la escritura nos permite afirmar que en su origen, en algún momento y lugar discutibles, la humanidad comenzó a escribir, y de ahí en adelante no solo se gestó el desarrollo de la escritura, sino que le permitió a sus escribanos constatar y revelarnos su desenvolvimiento en el mundo. Este simple gesto se ha acrecentado hasta nuestros días, imponiendonos una linealidad y retórica histórica. La historia, o más bien, la interpretación del tiempo social a través de medios humanos, permite la definición de desarrollo social.
Por lo tanto, si el desarrollo está relacionado con la escritura y la historia, está también
relacionado con la capacidad de adicionar o sustraer materiales de una superficie con la
intención de dejar evidencias. La habilidad por inscribirse en el mundo a partir de este tipo de registros tangibles y duraderos, manifiesta su perfeccionamiento y transformación en la “inteligencia artificial”, el más reciente éxito de esta linealidad histórica.
La escritura es relacional, inseparable de la comunicación, y se relaciona con la inteligencia humana, es así, que comunicación, escritura e inteligencia se encuentran paralelas. No obstante, la escritura perdurable no es la única ni la más relevante forma de comunicación social, tampoco es una práctica o interés ejercido por todas las civilizaciones a través del tiempo. Un sin número de poblamientos no tuvieron el interés ni la necesidad de crear herramientas y construcciones capaces de permanecer en el tiempo, o por lo menos crearon muy pocas: algunas pequeñas piedras intervenidas, un par de construcciones líticas, barro pasado por fuego o pequeñas manifestaciones orfebres dispuestas para ser enterradas o lanzadas a cuerpos de agua con connotaciones mágico religiosas. Estas evidencias nos permiten intuir el interés de algunas poblaciones prehispánicas de América por lo perecedero, lo no imponente o su ocultamiento.
Lo efímero escapa de las capacidades de captación y captura de la realidad que se
posicionan como históricas. No solo la prehistoria manifiesta esta particularidad, en estas intenciones o casualidades perecederas se incluyen todos los relatos contemporáneos que nunca serán escritos: las historias olvidadas, los secretos guardados hasta la tumba, las visiones fantasmales, los encuentros fortuitos con las tristezas, la angustia de levantarse y saberse condenado, aquellas historias que se cuentan entre niños pero que al crecer se olvidan para siempre, el lenguaje del cuerpo que no logra comunicarse con las palabras, laintuición que nos conduce por la vida y la motivación por la ternura.
Lo fugaz, el silencio, la ausencia y el olvido son reminiscencias que distantes de la acción de rallar, delinear, garabatear, pulir y tallar, se relacionan más con borrar, lijar, desvanecer, decolorar o desaparecer. La intención por lo perecedero, aquello que no deja evidencia, o muy poco registro es un antagonismo a los procesos de suscripción y evidenciación histórica que sustentan la “inteligencia artificial”, pues la IA se vale de la historia inscrita y registrada, o de las plataformas tecnológicas que permiten continuar la inscripción, es decir, que la IA nos relee por medio de sus plataformas hiper-específicas e hiperconectadas; sin embargo ¿Qué pasa con las personas que no se inscriben en estas plataformas?¿Las que se encuentran al margen de ellas o en su periferia tecnológica?.
En el caso del sur global, y específicamente las márgenes del río Magdalena en el caribe colombiano, se evidencia esta periferialidad tecnológica, un gran número de sus habitantes no solo no cuentan con la capacidad económica para acceder a las redes de internet, sino que tampoco cuentan con los dispositivos adecuados para la navegabilidad digital, su inscripción y comunicación. Muchos de los celulares de los que son portadores las personas ribereñas son los desechos tecnológicos de las ciudades; tienen interfaces averiadas, pantallas resquebrajadas, cámaras deterioradas y problemas de conectividad. Son la evidencia de una imposibilidad comunicativa con las IA, pero en su contraparte, es la imposibilidad relacional de las IA con el mundo. La Inteligencia Artificial es artificial en tanto se asume no como una capacidad del ser, sino como externa al ser, ajena al amplio espectro de las motivaciones humanas, y se pretende inteligente en cuanto se encuentra paralela a la escritura, y a la comunicación. Sin embargo, las características sistémicas particulares de la brecha norte-sur evidencian la incapacidad comunicativa de las IA, relevando las contradicciones de su pretendida objetividad y sapiencia.
El borrar, el lijar y el desaparecer no son exclusivamente características particulares
intencionadas de algunas sociedades a través del tiempo, son las consecuencia y efecto del paso de las herramientas de adición y sustracción sobre las personas; rallar, delinear, garabatear, pulir y tallar superficies implican un proceso de desgaste, lijado, borrado y desaparición de otras inscripciones sociales, más antiguas, más tenues o más sutiles. Es decir, la inscripción histórica implica la modificación o anulación de otras naturalezas. Esta capacidad por inscribir sobre una superficie resultando en el desvanecimiento de otra, va más allá del desgaste de las herramientas en la simple escritura, el desarrollo humano o la complejidad del mestizaje y el palimpsesto.
La relación de adición y sustracción relacionada a los procesos históricos y sociales,
permite evidenciar la naturaleza de la colonización, la cual implicó no sólo la extinción de complejos sistemas de pensamiento para la inscripción de otros sistemas, sino la
aniquilación de todos sus portadores, muchos de los relatos que sustentan la interpretación del pasado amerindio en América fueron escritos por conquistadores, soldados, religiosos y cronistas. En este sentido, las prácticas de desaparición también constituyen una evidencia histórica dada por sustracción, casi como si se tratara de un bajorrelieve grabado sobre los muros de la historia de los vencedores, donde por medio de la sustracción de materiales se representan los símbolos que pretenden explicar y configurar el mundo.
En el marco del conflicto armado colombiano actual, los cuerpos son volatilizados y
esfumados de la faz de la tierra, sobre ellos se empecinan tecnologías sofisticadas de corte, dilución y disolución, es decir, la adición de herramientas y materiales que posibilita la sustracción de una naturaleza, dando como resultado una desaparición, pero a su vez, un proceso de inscripción histórica que consolida la realidad política actual en Colombia. No hay que olvidar que Heródoto narra la guerra de la cual él y sus pares fueron vencedores.
La historia y el desarrollo presentes son resultado del conflicto y la victoria bélica, es decir, a través de la anulación y omisión. Por esta razón, los subordinados en el mundo, que realizan tareas mecánicas en sus trabajos, temen la sofisticación de las tecnologías actuales, porque intuyen que las motivaciones que permiten el desarrollo de las IA se enmarcan en las mismas direcciónes que consideran a los obreros sólo como simples herramientas del sistema de las ganancias, es decir, descartables o anulables por fines económicos.
La relación de adición y sustracción histórica en contraposición al silencio de la otredad
rezagada es evidente, se manifiesta en los problemas relacionales y comunicativos de las IA. La historia del silencio, o la no-historia se constituye como parte fundamental del proceso histórico. Si la historia es la evidencia del desarrollo, la no-historia es la evidencia del subdesarrollo, de personas sin rastro tecnológico, que sin wifi, ni Twitter, ni YouTube se despiertan a labrar el mundo, no solo con sus propias herramientas, representaciones y símbolos, sino con sus propias conexiones con el pasado no escrito.
La “inteligencia artificial” es el culmen histórico de la pretensión clasista de las instituciones de poder por asumir la verdad como todo aquello que se inscribe limitadamente dentro de sus lógicas estrechas de mundo, el cual pretende, después de un ejercicio científico e histórico arduo de clasificación, categorización y fragmentación de su cotidianidad, consolidarse como captores de la realidad. Sin embargo, es evidente que el exceso de información nada tiene que ver con la pluralidad ni la objetividad. Es así que la concepción de verdad e historia es inseparable de la exclusión de gran parte de la población desterrada, desaparecida y empobrecida.
La historia es la acumulación de fracasos ideológicos y éticos a través del tiempo, un solapamiento de ruinas sobre ruinas, de proyectos inacabados e inconclusos, sin registro en su mayoría, o a partir de vicios de representación. Es en este contexto de acumulación de enunciaciones de poder y omisión de donde la inteligencia artificial se nutre para enunciarse. La inteligencia artificial es una ingenuidad contemporánea, un dispositivo de imposición retórica. Un intento por situar las interpretaciones de los dominantes como verdades globales.
No solo es real la historia imperecedera descrita en los libros de texto. Estas fotos son una reminiscencia, un vestigio condenado a desaparecer, el rescate de un archivo que ya se perdió. Las experiencias vitales de nosotros los “subdesarrollados”, son la no-historia, registrada en celulares sin conexión, de segunda mano, condenados a dañarse o perderse, a que toda su información desaparezca, con sus cámaras invadidas por el polvo, la humedad y los hongos. Es como si la misma naturaleza efímera que permea los cultivos de frijol o las matas de plátano en donde trabajan los autores de estas fotografías se empecinaran en evidenciarse a través de la baja calidad de los registros de esta serie fotográfica.
Estas fotografías fueron realizadas por niños, niñas, jóvenes y adolescentes con los dispositivos móviles disponibles en la comunidad durante los laboratorios de arte
desarrollados entre los años 2021 y 2023 por PaEntro Espacio en el corregimiento de Loma
de Corredor, ubicado entre el río Lebrija y el río Magdalena, en el caribe colombiano. Estas fotografías revelan lo que nunca será escrito, lo que se esfumará, lo incapturable en este texto, las periferias de la inteligencia artificial. Este proyecto fotográfico es una evidencia de lo invisible, una ilustración de la incapacidad de respuesta inherente a las IA. Estas imágenes son las imágenes mismas del algoritmo cuando responde “I Don't Know How To Respond To That ”..



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